Sean todos bienvenidos al Circo del Cónsul.
- 7 sept 2017
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Los Zipaquireños no tienen nada que envidiarle al Estero Picnic, ni al Storyland o los otros festivales musicales que retumban a lo largo y ancho del país. El pasado 2 de Septiembre, la emblemática Villa de Sal, morada de aquel paraíso mágico situado a 180 metros bajo tierra, fue testigo de un festival particular alrededor de picnics improvisados, deportes extremos y sonidos emergentes. Más que un festival, más allá de una velada o un concierto, el extraordinario Circo del Cónsul hizo una fiesta única en Zipaquirá para celebrar la música y diversidad.

Foto tomada de la página de Facebook del Consulado Popular.
Ese sábado alrededor de las diez de la mañana el parque de la Esperanza, uno de los tantos parques de la ciudad iluminado por sus gloriosos prados verdes pero descompuestos por la sombra de las pésimas administraciones municipales, empezaba acoger los niños, jóvenes y abuelos, hasta los perros y gatos que curioseaban la particular tarima del proyecto de la banda de guarachacore bogotana Consulado Popular.
Julian Mejía y Camilo Cruz, integrantes del Consulado Popular, decidieron con sus propios recursos y el apoyo de algunas marcas, emprender el proyecto de sus vidas, convertir un camión en una tarima ambulante con el fin de recorrer los diferentes puebles y ciudades de Colombia, para ofrecerle a las bandas emergentes del país la oportunidad de compartir sus diferentes sonidos. En la tarima no hay exclusión, en ella pueden participar desde grupos de carranga hasta bandas de rock. Nombraron a su proyecto como el Circo del Cónsul y hasta la fecha ha pasado por Gachancipa, algunos barrios de Bogotá y el Club Media Fest.
Todo indicaba que el Circo del Consul en Zipaquirá iba a ser un evento inolvidable para los pocos habitantes que se acercaban al parque. El cielo despejado y el sonido de las primeras bandas que se subían a la tarima ambulante compaginaban con las promesas del festival. Una de las primeras bandas que se subieron a la tarima fue La Cormarca, una agrupación de estudiantes de la Universidad de Cundinamarca, con su #retrochimbatropicalera quienes pusieron a bailar al público con su sabor y energía. Después de ellos, fue el turno de Friday15, una de las bandas seleccionadas, junto con La Comarca, por el Consulado Popular entre la convocatorio de 44 bandas inscritas para participar en este evento. El paso de Friday15 por el escenario sorprendió a los espectadores, al escuchar un sonido diferente al acostumbrado, tal vez los rastros para un nuevo álbum.

Foto tomada de la página de Facebook del Consulado Popular.
Los jóvenes amantes al ‘parkour’, ‘skate’ y ‘bmx’ ambientaban la mañana soleada con sus acrobacias y ocurrencias, impresionando a quienes los vislumbraban en el parque. Mientras tanto, los niños curiosos se escabullían de sus padres para improvisar los movimientos de estos jóvenes. El festival poco a poco acogía a niños, jóvenes, familias completa, algunas con el atuendo para la ocasión, y sus mascotas para empezar a disfrutar de una tarde rodeada de música, baile y diversión. Aunque el festival del Circo del Cónsul está pensado para un público joven y alternativo, el parque de la Esperanza eludió esta expectativa y reunió a un público diverso, sin restricción de edad.
Poco a poco el carro - tarima del Circo Cónsul tomaba protagonismo ante una tarde gris que buscaba opacar el show de las bandas que se subían al escenario. La gotas y los turbulentos vientos empezaban hacer de las suyas y espantar al público, sin embargo los solos de guitarra y las energía de Marrus, Apolo 7 y Tappan impidieron que las condiciones de tiempo afectarán el festival que iba llegando a su fin.
Era la hora de la presentación de Consulado Popular, la primera en Zipaquirá, no se necesito anunciar su nombre para que el público corriera hacía la tarima y los recibiera con un sentimiento inmenso de alegría. La presentación de estaba banda bogotana duro alrededor de una hora de irreverencia, una hora de explosión y una hora de rock-vallenatos alternativos que hicieron vibrar al parque de la Esperanza. La energía que transmiten desde el escenario es única, lo convierte un lugar de detonación donde sus sonidos potentes contagian y construyen una cercanía con el público.
Foto tomada de la página de Facebook del Consulado Popular.
El Circo del Cónsul brillo en la ciudad de la Sal e hizo de un festival, un escenario para la celebrar la diversidad. Una verdadera fiesta.









































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