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El que peca y reza empata

  • 28 ago 2017
  • 2 Min. de lectura

Hace tan solo unos días estuve en el cubrimiento de la carrera de los 10k “Te amo Zipaquirá”, uno de los eventos cumbre del Festival salinero de Zipaquirá en el cual los asistentes al evento quedaron fascinados con el increíble cumplimiento por parte de los entes organizadores, es decir, la alcaldía y el IMCRDZ; todo eran serpentinas globos y festejos, no es para mas ya que se cumplió con las expectativas.



Luego de varios días salieron informes del cumplimiento en materia deportiva en el municipio, campeonatos de fútbol, formación del equipo de hockey y el inicio del campeonato profesional de fútbol de salón. Llámelo corazonada, indicio divino, señal del destino o como usted quiera, pero quise revisar el cronograma de actividades del festival salinero y el juventud Fest, y encontré una ligera mancha en tan bonito cronograma: uno de los eventos tenía el nombre de campeonato de barras futboleras, junto con los lugares de realización y por supuesto hora, pero de nuevo revise el informe y este evento no aparecía; algo realmente muy extraño teniendo en cuenta que cualquier alcaldía toma partida de los éxitos de los ciudadanos, y reitero, este evento no aparecía.



Demos un breve repaso a lo que representan las barras de fútbol profesional colombiano. Primero, con influencia netamente argentina, las barras bravas se constituyeron en Colombia con altos índices de violencia y vandalismo, dejando así numerosos asesinatos a jóvenes que tan solo son “culpables” de portar la camiseta de un equipo distinto. Segundo, más del 90% de los miembros de las barras bravas son jóvenes menores de edad, y que por supuesto no han terminado el bachillerato. Los índices de deserción escolar sumados al alto consumo de sustancias ilícitas son una potencial amenaza para los niños que vivan cerca de ese entorno; entonces yo me pregunto ¿un evento dedicado a promover la paz y el deporte entre múltiples jóvenes pertenecientes a barras futboleras no era importante? La respuesta tristemente fue no.



El evento no se llevó acabo en ninguno de los lugares que indicaba el cronograma, y para ponerle la cereza al pastel, el día del campeonato de barras futboleras se cruzaba en horario y día con la mencionada carrera de los 10k, cosa que muestra la importancia que tiene para la alcaldía eventos que promueven paz y unión entre jóvenes.


Ahora, en este punto puede parecer que la molestia es solo mía, pero no, ya que con…orgullo y cinismo la alcaldía postea el cronograma en su página oficial de Facebook, y por supuesto jóvenes que pertenecen a dichas barras de fútbol no dudaron en escribir sus inconformidades con lo sucedido; pero como en este país el que peca y reza empata pues el asunto no trascendió y quedo en la nada, y como el evento de la carrera fue un éxito, pues se termino viendo el vaso medio lleno y no medio vació.


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